Autobiografía
Mi nombre es Fátima López Iturbe. Nací y crecí en la ciudad y puerto de Coatzacoalcos, Ver. el 02 de Octubre de 1999, siendo la tercera hija y la menor de una familia de cinco personas.
Desde muy joven me ha gustado leer, gracias a que mi madre siempre ha sabido valorar las lecciones que un libro puede otorgarnos; es por ello que conozco distintos autores y sus respectivas obras, además de que he leído otros tantos que he conocido con el pasar del tiempo.
También me enorgullezco de decir que me fascina aprender cosas nuevas, especialmente idiomas. De hecho, considero que tengo un buen nivel de Inglés, aunque siempre se puede mejorar, y espero que pronto tenga la oportunidad de cursar alguna clase que me ayude a lograr esto. Y actualmente he comenzado a aprender coreano a través de Internet, junto con la ayuda de un libro electrónico que he descargado; a pesar de que a muchos les parecería muy complicado, debido a la diferencia en gramática, pronunciación y escritura, pero a mí me gustan los retos. En el futuro me gustaría aprender otros idiomas, como alemán, francés, japonés, mandarín e irlandés; quiero viajar por el mundo, y hablar el idioma mejora y facilita la experiencia.
Soy una chica scout, desde hace unos cuatro años, y es me encanta vivir experiencias emocionantes. La principal razón por la que sigo haciendo lo que hago, a parte de que ahí tengo casi una familia, es porque me impulsa a superar mis miedos, intentar algo nuevo cada día, ser una mejor versión de mí misma.
Últimamente, después de mucho pensar -o divagar, más bien- me he dado cuenta de que me gustaría estudiar idiomas, ya que me encanta viajar y aprender cosas nuevas, por lo que esta carrera me oarece la más apropiada para mí, tomando en cuenta mis debilidades y fortalezas en el aprendizaje.
Sí, puedo imaginarme a mí misma traduciendo un texto en alguna lengua interesante, y debo admitir, que la idea me parece totalmente agradable, aunque también un poco divertida. Digo, también me veo frustrada sobre mi mesa de trabajo, con decenas de libros regados alrededor., notas en hojas revueltas, muchas páginas web abiertas y unas cinco tazas de té vacías -porque no bebo café, y dudo que realmente me vuelva una consumidora habitual de este brebaje.
En fin, no sé si este será mi destino final, porque el futuro es incierto, apesar de que gran parte de este recaiga en nuestras decisiones; pero es lo que, por el momento, quiero para mi vida.
Y me esforzaré por conseguirlo.